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A veces bajan al Inframundo.

21 may. 2011

Me duele mi mundo.


La ciudad es un mundo cuando se ama a un habitante,
y mi planeta estalla, y tú alimentas soledades.

Mientras te busco en la otra orilla,
tú corres, borrando las huellas, huyendo por la avenida.

Suena a lo lejos la sirena de un coche de policía
que persigue mi cadáver, los restos del cuerpo que tú asesinas.

La ciudad parece un mundo cuando se ama a un habitante,
y mi planeta estalla, tú ya no eres el de antes.

Ya no ocupo tus miradas y vas cubriendo los huecos
de más y más distancias, tu sombra apenas se distingue a lo lejos.

¿Qué has hecho con los restos de feliz constancia?
Los mató el virus del tiempo, el mal de ausencia.

La ciudad parece un mundo cuando se ama a un habitante,
mi planeta estará deshabitado de ahora en adelante.

Trataré de convencerme: aquí sólo lo fugaz permanece.
Quizás me cubra una escarcha, una fría escarcha de muerte.

O quizás vaya a buscarte y te rapte diariamente,
para estar a tu lado, para estar a tu lado siempre.

La ciudad parece un mundo cuando se ama a un habitante,
y mi planeta estalla, y tú alimentas soledades.

15 may. 2011

“No he querido saber pero he sabido”


Hoy en día estas palabras de Javier Marías serían, o son, tan difíciles...; pues en la era de las nuevas tecnologías nos llegan toda clase de información; la que queremos oír y la que no, la que conocemos sobradamente y la que no, la que no deberíamos saber y la que sabemos aún a nuestro pesar.
Noticias de un futuro que nos llegan en un presente para convertirse en pasado. En un pasado que duele ya en el presente y no dejará de hacerlo en un futuro.
Y noticias de un presente que serán alegrías y sufrimientos en un futuro, pero que alegrarán hoy, mañana y siempre.
Y, mientras, sin noticias específicas. Sin datos reales de la situación más real que quieres saber, de la sucesión de actos que no conoces y no quieres saber, pero sabes. Todo atisbos de un algo que no termina de ser la nada y empieza a ser el vacío. No saber sabiendo a escondidas, queriendo ocultar lo que sabes, pero, ¿a quién? ¿A ti o a los demás?
A veces, sin saber como, las noticias te asaltan a ti. Son ladrones a mano armada que se llevan un pedazo de tus anhelos, de tu respiración, sin ni siquiera tener alevosía. Sólo pasan en el momento oportuno y se llevan tus sueños, pues las noticias son atracadores muy exquisitos, roban sólo lo que ahora crees que no será importante y que después echarás en falta.

No, creo que no he querido saber, pero he sabido... creo que ha dolido el saber lo que no quería saber y que no existía, por tanto; creo que no quiero saber más pero tendré más noticias.
Seguiré añorando la carta en una botella en tiempos en los que las noticias llegan volando por cables invisibles.

Saludos desde el Inframundo.