
La ciudad es un mundo cuando se ama a un habitante,
y mi planeta estalla, y tú alimentas soledades.
Mientras te busco en la otra orilla,
tú corres, borrando las huellas, huyendo por la avenida.
Suena a lo lejos la sirena de un coche de policía
que persigue mi cadáver, los restos del cuerpo que tú asesinas.
La ciudad parece un mundo cuando se ama a un habitante,
y mi planeta estalla, tú ya no eres el de antes.
Ya no ocupo tus miradas y vas cubriendo los huecos
de más y más distancias, tu sombra apenas se distingue a lo lejos.
¿Qué has hecho con los restos de feliz constancia?
Los mató el virus del tiempo, el mal de ausencia.
La ciudad parece un mundo cuando se ama a un habitante,
mi planeta estará deshabitado de ahora en adelante.
Trataré de convencerme: aquí sólo lo fugaz permanece.
Quizás me cubra una escarcha, una fría escarcha de muerte.
O quizás vaya a buscarte y te rapte diariamente,
para estar a tu lado, para estar a tu lado siempre.
La ciudad parece un mundo cuando se ama a un habitante,
y mi planeta estalla, y tú alimentas soledades.

3 comentarios:
Que bonitooo
pero tambien que triste, y es verdad
morimos minuto a minuto mientras esa persona que queremos se aleja, nos ignora o simplemente desaparece
Cuidate
Que lindo y triste.... leido en el momento justo
A veces no es el momento justo para leer esto, es mejor pensar que la ciudad es un barrio, una esquina, y allí lo encontrarás, anónimo!!! No pienses en eso!!
Ave de estinfalo, la verdad es que es muy duro ver la distancia agrandarse a cada suspiro, pero a veces, cuando menos lo esperas, al girar la esquina aparece de golpe.
Gracias por comentar y perdón por el hiper retraso!
Saludos desde el Inframundo.
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