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A veces bajan al Inframundo.

10 mar. 2009

El reloj de arena.


Eres un reloj de arena sin arena…” tras ese aullido tan inteligible para mí (entendí perfectamente esta frase) el lobo salió corriendo de este terreno. No le gustaba pisar por el agreste suelo duro de aquí abajo. Las rocas zaherían sus patas, sus pezuñas tan pulcramente cuidadas.
Dos frases, hace ya mucho dejó otra aullando en mis oídos, dejó en mi cabeza. Era el momento de girar el reloj, pero… que arena caería si ya había perdido toda.
Había dejado perder, grano a grano, la esencia de mí. Todo lo he dejado pasar, he dejado pasar el tiempo, tan importante, de mi reloj y ahora ya no se puede recuperar.
Razón tenías, lobo, he perdido tontamente.
Y no supe como seguir sin tiempo. Ahora ya no hay tiempo ni que ganar ni que perder. Está todo acabado o sin empezar…
Ahora, sólo puedo esperar que mientras dejo que se arrastren mis pies, la arena vuelva al reloj (si eso fuese posible…).

Hoy, sin arena, sin fuerzas, no puedo escribir más.

Gracias Lycans por mi definición.

Saludos desde el Inframundo.